La imagen corporativa corresponde a la percepción que se tiene de una organización. Ésta se intenciona, se anticipa y se proyecta a través del diseño.
No diseñamos piezas gráficas (tarjetas, envases, sobres, hojas de carta) como recursos novedosos de publicidad. A través de estos objetos comunicamos la forma de pensar de las organizaciones que representan, comunicamos una filosofía.
La mayor parte del diseño de imagen corporativa se centra en la ubicación (más o menos afortunada) del logo en ciertos formatos convencionales: hojas de carta, tarjetas de visita, sobres, carpetas, vehículos, sitios web, etcétera).

El desafío para este trabajo consiste en cuestionar la forma de representar a una organización, aunque contamos con pies forzados. Estos son las piezas gráficas requeridas: hoja de carta, tarjeta de visita y un tercer soporte a elección.
Esto no es contradictorio, muchas veces el trabajo de los diseñadores depende directamente de las soliciudes de clientes que piensan convencionalmente. Nuestro trabajo, como diseñadores consiste en pensar en "lo adecuado", "lo útil" para cada caso. Algunas organizaciones necesitarán la formalidad y lo convencional, otras, separarse notoriamente de lo usual para diferenciarse y destacar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario